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Lo nuevo de los viejos medios: el Huffington Post

junio 8, 2012

Pedro J. Aprovecha sus 100.000 seguidores en Twitter para lanzar el #desafioOrbyt promocionando su plataforma de pago y demostrando de paso que de redes sociales y como fluye la información en la red ha entendido bastante poco. El País utiliza una almohadilla para dar título a su sección #nimileuristas en la que se ríen en tu jeta de precario frivolizando sobre tus problemas para hacerlos digeribles al gran público mientras lees en un blog que hay dos millones de niños pobres en España y sabes que a eso no hay valiente que le ponga un nombre cool. El protagonismo lo tienes tú en cualquier telediario porque dicho telediario ha seleccionado vuestras mejores respuestas a la pregunta del día que es sobre una empresa que dicen que es de todos los españoles pero a ti nunca te han llamado para el reparto de dividendos. Y ahora llega lo más nuevo de los viejos medios para demostrarte que están a la vanguardia y que les importa lo que digas: el Huffington Post.

Pensabas que lo de Julia Otero en Entrevista a la Carta no se podía superar. Te venden que van a reinventar el genero de la entrevista y tú sabes que no, que es Julia Otero y no puede ser que aquello vaya de preguntas realizadas por usuarios y votadas por ellos a tiempo real o algo por el estilo y al final resulta que sale Esperanza Aguirre haciéndole preguntas a un torero de apellido Rivera Ordoñez. No es la utopía troll que inocentemente imaginabas y muy nuevo y rompedor tampoco debe ser con esos apellidos que huelen a bolitas de alcanfor. Y lo más probable es que estuvieses en lo cierto cuando cambiaste de canal con la intuición de que saldrían Victor, Ana o incluso los dos a la vez como entrevistadores o entrevistados. Cuando confiabas en que no volverías a verlo por millonésima vez en tus 35 años de vida…¡han vuelto! O mejor dicho, siguen ahí. Ahora se llaman Huffington Post.

El Huffington Post ha sido un fenómeno en las redes y ha ganado un premio Pulitzer. También ha publicado noticias pagadas de contenido publicitario sin avisar al lector. Además ha hecho un montón de dinero en su venta a AOL sin que sus colaboradores vean un duro. La vanguardia del periodismo es que los colaboradores trabajen gratis para que unos cuantos se lo lleven calentito. Desde luego la idea es genial desde el punto de vista del periodismo como negocio. Aquí en España el chollo llega de la mano de PRISA.

En lugar de un sueldo por tu trabajo el Huffington Post te ofrece visibilidad. Y para llegar con tantas ganas de comerse la red da la impresión de que no tienen mucha idea de cómo funcionan estos temas en ella y el precio que le pone el HuffPost a lo que le da contenido ha hecho correr ríos de tinta en internet. Lo único que en principio parece hacer visible de sus colaboradores es que están dispuestos a trabajar a cambio de nada con tal de figurar. El sueño de cualquier magnate de los medios. Y de los que no son los medios también.

La participación ciudadana tan necesaria en este nuevo mundo que nos tiene a los periodistas de bien muy excitados; ese control público a nuestros tics, intereses y mentirijillas nos tiene tan contentos que estamos a Orfidales para ver se nos hace menos dura nuestra imparable cuesta abajo. Es por eso que os ofrecemos “un espacio en el que la información y el análisis se enriquece con la participación de los lectores, que ahora cuentan con la capacidad de conversar, interactuar, opinar y debatir con los periodistas y los protagonistas de las noticias” en palabras de Montserrat Domínguez, directora editorial y una de las pocas que cobra en esta ilusionante aventura. “Ahora, más que nunca, los ciudadanos quieren participar en el relato de la actualidad, y El Huffington Post quiere convertirse en ese lugar de encuentro” continúa.

Muy novedoso no suena, todo eso ya lo tenemos en internet. Buscamos información y nos relacionamos con otros que lo hacen. Hacemos, compartimos, comentamos. ¿Que quiere vendernos entonces el Huffington Post? Lo que ya tenemos libre y sin forma embutido en una lata y con la confianza que da tener detrás al grupo PRISA, grupo de comunicación al servicio de la banca cum laude de los últimos ejercicios y palmero cerril del PSOE de toda la vida de Dios. Una plataforma para que hagamos lo que ya hacemos por amor al arte pero de paso enriqueciendo a los accionistas (aquí algunos, buena peña) de esta multinacional de la comunicación. O igual es que debería alegrarnos que les den una oportunidad a sus colaboradores porque ya era hora de poder saber la opinión de los Cebrián, Rubalcaba, Gallardón o Gonzalez Pons. Ya era hora, ¿eh? ¡Hay que ver qué vértigo, qué rápido cambia to!

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