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Lo llaman meritocracia y tampoco lo es

junio 25, 2011

Mario Draghi, ex directivo de Goldman Sachs es nombrado Presidente del Banco Central Europeo.

 Vivimos en un mundo libre: al que se lo trabaja, al emprendedor, al que se esfuerza, casi inevitablemente le va bien. Si eres listo prosperas. El que vale, vale, y el que no, nos pone las hamburguesas o nos llama a las cuatro de la tarde para jodernos la siesta. A mayor capacidad, mayor éxito. Eso es lo que nos cuentan.

Mario Draghi, nuevo presidente del BCE

 Según esta premisa las personas más poderosas del mundo son, sencillamente, los mejores. Quienes dirigen el destino del planeta, los que más mandan, los que más ganan deberían ser un fiel reflejo de las mentes más lúcidas de nuestra sociedad. Quién lleva su empresa a la quiebra no nos vale. El que hace que la suya necesite un rescate estatal tampoco. Si además la empresa en cuestión es una gran entidad de tal calado que su deriva conduce a la caída de todo el sistema financiero y condena a millones de personas a la pobreza el tipo estará como mínimo condenado al más absoluto de los ostracismos. ¿O no?

Burbujas que hacen BUM

 A principios de 2008 la industria financiera era la autentica reina del cotarro. Bancos de inversión, agencias de calificación, prestamistas y aseguradoras se contoneaban como teenagers hormonados en la gran orgía neoliberal. La derogación durante el gobierno Reagan de las leyes reguladoras, la de la ley Glass-Steagall en la era Clinton y la no regulación del nuevo mercado de los derivados les había llevado a ganar dinero como les gusta en Wall Street, a lo loco: con la más absoluta irresponsabilidad por bandera, pasándose los riesgos por el filo de sus visas oro, cometiendo todo tipo de tropelías y fraudes, y engañando con alevosía a sus clientes para ganar más. Dando saltos sobre una burbuja pero, ojo, sabiendo que debajo había un colchón.   

Los riesgos eran altos, los síntomas evidentes, las voces que avisaban eran tratadas como el tonto de la clase. Venga Martínez, ¡únase!  –con la corbata aflojada, puro en boca. Y la burbuja estalló.

Los primeros fueron dos gigantes hipotecarios como Fannie Mae y Freddie Mac. En Octubre de 2010 le habían costado 148.000 millones de dólares al erario público estadounidense. Se prevé que esa cifra se multiplique exponencialmente. Entre 2009 y 2010 sus directivos se embolsaron 210 millones de dólares en bonus.

En septiembre de 2008 la inversora Lehman Brothers se declara en quiebra. Con un pasivo de 613.000 millones de dólares esta es hasta hoy la mayor quiebra de la historia que hizo tambalearse los mismos cimientos del propio sistema capitalista. Sus cinco ejecutivos más importantes ganaron entre 2000 y 2007 1.000 millones de dólares. Tras la bancarrota se quedaron con todo.

AIG, la aseguradora que creó un seguro para los inversores en derivados que agrupaban cientos de hipotecas basura acumulando un capital asegurado muy superior al que podía cubrir con sus activos, declaró su bancarrota meses después, costándole al gobierno de EEUU 170.000 millones de dólares. En marzo de 2009 AIG anuncia un reparto de dividendos entre sus empleados de servicios financieros por un valor de 218 millones de dólares.

Goldman Sachs, que recomendaba invertir en conglomerados de derivados basura a sus clientes mientras “apostaba” contra ellos vía AIG,  recibió un rescate de 12.000 millones de dólares y repartió, ese mismo año, 14.000 millones entre sus accionistas. ¡A mí mi variable no me lo toca ni Dios!

Estos son, entre otros grupos y entidades, los así llamados mercados. Los que sugieren que nuestros salarios deberían ir en función de nuestra productividad. Los que defienden la doctrina del mérito a nivel social. Los que nos dicen que no hay más remedio que apretarse el cinturón. Las consecuencias de su mala gestión son globales: más hambre, más paro, más gente sin techo, países a la deriva e innumerables recortes sociales

No sabe, no sabe, tiene que aprender. Orejas de burro le vamos a poner

 O no. En el Documental Inside Job, que debería ser de obligado visionado en las escuelas, fábricas, colas del INEM y centros de jubilados de todo el mundo ( http://goo.gl/r7YFo ), se muestra entre otras muchas cosas de las aquí comentadas la situación actual de algunos de los causantes de la crisis. Muchos de los directivos de las entidades que llevaron al mundo a esta crisis ocupan hoy los más importantes puestos de la administración Obama en materia económica. Timothy Geithner, presidente de la Reserva Federal de Nueva York durante 2008 y uno de los responsables de la decisión de pagar a Goldman Sachs el 100% del valor de sus apuestas contra hipotecas basura tras la caída de AIG, es actualmente el Secretario de Tesorería de Obama. Su puesto en Nueva York lo ocupa el ex jefe de economistas de Goldman Sachs, William C. Dudley. Como jefe de la Comisión de Compraventa de Futuros Obama escogió a Gary Gensler, antiguo ejecutivo de Goldman Sachs que trabajó en la prohibición de la regulación de derivados.

Pero esta vez no saltaron (NICHOLAS ROBERTS/AFP/Getty Images)

Pero tenemos un ejemplo mucho más cercano de cómo están pagando esta crisis sus responsables. Mario Draghí, ex directivo de Goldman Sachs, se pone al frente del Banco Central Europeo. Uno de los organismos claves en la gestión del rescate a Grecia y de lo que tenemos por venir en Europa durante los próximos años tenía poder ejecutivo en una de las entidades causantes del colapso financiero.

La pasada reforma laboral y los cambios a peor en la negociación colectiva que han aprobado nuestros parlamentarios son exigencias marcadas por, entre otros, el BCE. Todos los recortes por venir en el sur de Europa lo harán sugeridos por una entidad dirigida por los causantes de la crisis, ante unos gobiernos genuflexionados a su poder, embriagados por el hedor de los dividendos.

Los avariciosos irresponsables, los que sabían que sus empresas se iban a tomar viento, son hoy más ricos y más poderosos que en 2008. Siguen apostando por la desregulación de los mercados, por funcionar sin supervisión según sus propias normas y controles, por seguir actuando exactamente igual que antes de 2008. Lo hacen desde las mesas directivas de los más grandes bancos, aseguradoras, agencias de calificación y entidades financieras del mundo. Lo hacen también desde puestos de responsabilidad en nuestros gobiernos electos y no electos (FMI, OMC, Banco Mundial). Y ahora desde la presidencia del Banco Central Europeo.

Esta es su meritocracia. Obrar mal, con una gestión desastrosa y malintencionada y salir no solo indemnes sino reforzados. Llevar el mundo a la ruina desde sus yates, hacer crecer la desigualdad sobrevolando el Atlántico en un jet privado y hacernos pagar su festín a los que no tenemos ninguna responsabilidad porque no nos hemos subido a ninguna burbuja. Éramos solo el colchón.

“…Les comunicamos que esta deuda no es nuestra…”

(Primera resolución de la Asamblea General de la Plaza de Síntagma)

 

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2 comentarios
  1. Shy Guy permalink

    Hombre: enriquecerte hasta las cejas y que, después de haber arruinado a medio planeta, en lugar de colgarte de una farola… ¡perdón!, pierdo la compostura muy fácilmente. Quiero decir: que, después de todo eso, no sólo no te hayan encerrado en prisión, o embargado los yates para pagar tus deudas, sino que te premien con los cargos políticos que deciden el futuro del mundo (evidentemente, estoy hablando del presidente del BCE)… Pues hace falta ser muy liiiiiiisto. Hay que nacer con un talento especial. Muy por encima del alcance de la picaresca común.

  2. Está claro. Como delincuentes son Top 10.

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